Hola, Escritoras 😊
¿Cómo estáis?
¡Estrenamos sección en el blog! A ver si por fin lo hago a menudo y os cuento qué tal los Retiros y la vida en general :)
Ya estoy de vuelta de nuestro último retiro y qué deciros… Ha sido maravilloso. Una vez más he tenido esa sensación que se repite en cada encuentro. Ya son 25 retiros, más de 350 mujeres, y sigue ocurriendo lo mismo: parece que nos conocemos de antes. Compartimos una energía común, nos abrimos, y todo fluye de una manera muy natural.
Es como si estuviéramos unidas desde otro lugar. ¿Es eso posible?
Ha sido mágico y profundamente emotivo. Me he sentido muy sostenida por ellas. Desde el principio me mostré tal y como estaba, ya os lo comenté. Creí que era la mejor opción: dar el retiro desde mi tristeza y la verdad es que me acogieron con una generosidad enorme. He podido transitarlo todo, incluso los momentos en los que me he caído. Las mujeres cuando nos unimos somos la caña, eso es así.
Y en cuanto a la escritura… ¡wow! Ha sido realmente poderoso conocer sus procesos, leer sus textos y ver cómo han llegado hasta ahí.
Lo que ocurre cuando nos damos espacio
Os cuento un poco cómo han sido los procesos, para que veáis cuánto se puede avanzar en un fin de semana.
- Una de ellas ha encontrado, por fin, la estructura de su libro. Llegó sin saber cómo ordenar todo lo que tenía dentro y ahora lo ve claro. La historia no podía contarse de forma lineal y nos dimos cuenta de la importancia de jugar con dos voces diferentes para marcar los dos tiempos que atraviesan la historia.
- Otra de las escritoras descubrió que faltaba un personaje para que la historia tuviera sentido. Y es que muchas veces no nos paramos a hacernos la gran pregunta: ¿cuál es el tema central de mi libro? Aquí se esconde muchas veces el motivo por el que nuestras historias no tienen fuerza. ¿Por qué? Ella quería hablar de un tema que el personaje que había creado no estaba mostrando. Le faltaba el personaje que realmente tiraba de ese hilo: el que ella quería mostrar.
- Tenemos también el caso de una escritora que llegó con una idea clara de lo que quería. Bueno, ella pensaba que no lo tenía claro, pero yo lo noté enseguida: sabía expresarlo pero no había tenido tiempo de ponerle palabras. En el retiro conseguimos encontrar la estructura para poder contarlo, para que el lector experimente exactamente lo que ella quiere transmitir.
- A otra de las escritoras le sugerí cambiar el inicio. Es algo que suelo ver: la parte más poderosa de vuestros textos suele estar más abajo y, para mí, suelen ser los mejores comienzos. Al hacer este cambio, y tras la dinámica del primer día, apareció el hilo que une toda la historia, justo lo que ella venía buscando.
- Una de ellas, que llevaba meses sin escribir, tomó conciencia del valor de su escritura y se comprometió a reunir sus relatos para trabajar en un libro. Una de las cosas que más me llamó la atención fue darme cuenta de que ella no era capaz de ver lo interesantes que eran sus relatos. Escribe sobre sí misma y no paraba de decir: ¿a quién le va a interesar esto? La miraba perpleja, viendo en ella a muchas de mis alumnas. Nos cuesta mucho ver el valor de lo que hacemos, la particularidad que nos hace únicas. La conversación que tuvimos al respecto da para un libro, pero lo que quiero deciros es: si escribes sobre ti misma, SIGUE, MUCHAS ESTAMOS DESEANDO LEERTE. Porque nuestra vida es única y de ahí nace la mirada literaria.
- Otra de las compañeras llegó con la idea de empezar su novela más exigente: una en la que ella se mostraba más, tanto que -a diferencia de sus otras novelas- la estaba escribiendo en primera persona. Tenía dudas de si funcionaba o no, ya que decía que escribir en primera y en un tono cotidiano le parecía complejo. Al leernos lo que estaba haciendo pudo confirmar lo que todas le dijimos: ¡era la caña! El personaje tenía personalidad y nos cautivó con su ironía.
- Me alegró mucho ser testigo del desbloqueo de una de ellas. Llevaba ocho meses sin escribir y en el retiro no paró. Lo disfrutó muchísimo y fue capaz de indagar en su tema central. Esto le permitió ver con claridad que esa es la guía y el foco de su novela. Ahí reside la fuerza que atraviesa a todos los personajes. Desde ahí se dio cuenta de la importancia de añadir varias escenas y, sobre todo, trabajar en la profundidad emocional de los personajes.
- Otra de las escritoras venía con la idea de bajar a tierra su libro de relatos y lo consiguió. Le sugerí varias cosas y pudo ver qué puntos eran importantes a la hora de escribir esos relatos. Ella tiene toda la información en su cabeza, son recuerdos, pero debe ordenarlos y escribirlos de tal manera que el hilo que los une a todos no se desvirtúe. Después de leernos lo que había escrito, surgió una idea muy chachi para plantear el final de cada relato.
Como veis, dedicarle tiempo y espacio de calidad a nuestra escritura es PODEROSÍSIMO y en un fin de semana es posible cargarnos de energía y avanzar más de lo que pensábamos.
Qué pasada veros crecer, amigas. GRACIAS POR CONFIAR EN MÍ 💙
Recordad, la escritura está en todo 💛
Un abrazo grande,
Hadassa