
Hola, Escritoras 😊
Sigo con resaca emocional. La verdad es que el sábado fue un día muy especial. Muchas gracias a todas las que pudisteis venir. Y también muchísimas gracias a las que, aunque no pudierais estar, sé que estuvisteis pendientes y me escribisteis mensajes. De verdad, gracias mil 🥰
Fue un día mágico. Sentí que estaba cumpliendo un sueño al poder presentar el libro en la Casa del Libro de Gran Vía, en un ambiente tan bonito y rodeada de todas vosotras. Me encantó cómo lo hicieron Laura y Maribel: todo fue muy natural e incluso añadieron algún ejercicio breve de escritura relacionado con lo que hacemos en las clases. Poder hablaros del libro, aunque fuera un ratito, y compartir algunos de sus secretos me hizo muy feliz. Al final en eso consiste escribir: compartir lo que somos.
Sobre todo, me llevo el calorcito y el empuje para seguir haciendo lo que hago y eso es algo que atesoro muy fuerte en mi cuerpo y mi corazón ❤️
Y ahora llega ESE MOMENTO. Tengo muchas ganas de que me contéis qué os parece el libro, aunque, como ya os dije en la presentación, también tengo mucho miedo. Hace unos días empecé a leer: "Mujeres elegantes", de Milena Busquets, y habla precisamente de eso: del miedo a la escritura, a la publicación, de ese momento en el que ya sueltas lo que has creado y parece que solo queda esperar a que los demás te digan si está bien o está mal. Toda esa incertidumbre… pues ahí estoy ahora mismo. Y lo llevo como puedo, la verdad 🫠
Ah, y antes de despedirme, quería contaros una cosa que también fue muy especial de la presentación.
Hubo un momento en el que dejamos unos quince minutos para preguntas. Muchas de vosotras aprovechasteis para darme las gracias por el proyecto, por los retiros y por todo lo que vivimos juntas. Y, como no podía ser de otra manera, un hombre hizo una pregunta. Seguro que ya os imagináis cuál: "¿Y por qué no pueden venir hombres a los retiros?".
Fue entonces cuando me levanté. Creo que habréis visto alguna foto de ese momento. Sentí que necesitaba ponerme de pie para responder.
Expliqué que, precisamente, lo que acababa de ocurrir era una buena muestra de ello. No porque los hombres sean peores ni porque no haya hombres maravillosos —de hecho, eso mismo lo defendí allí—, sino porque hay determinados espacios y determinadas conversaciones que, por mi experiencia y por la de muchas mujeres, solo conseguimos tener entre nosotras.
En los retiros se crea una energía muy especial, una sororidad y una confianza que permiten que muchas mujeres, por primera vez, se atrevan a llamarse escritoras y a compartir cosas muy profundas. Y ese es el espacio que quiero seguir cuidando.
Siempre digo lo mismo: si alguien quiere crear retiros de escritura para hombres o mixtos, me parecerá fantástico. Pero yo he elegido dedicar mi trabajo a acompañar a las mujeres, porque creo profundamente en lo que ocurre cuando nos reunimos entre nosotras. Y eso lo voy a defender siempre.

Y nada, amigas, poco a poco iré pensando otras maneras de acercaros al libro y de contaros más cositas. Estamos en ello.
De momento, lo único que me sale deciros es: gracias, gracias, gracias ❤️
Y ahora… a seguir escribiendo, amigas.
Recordad, la escritura está en todo✨
Un abrazo grande,
Hadassa